Un café con Jessie Martínez

¡Estrenamos nueva sección! Cada mes, subiremos una entrevista para que nuestros profesores nos cuenten su experiencia como docentes y profesionales del doblaje y la locución. Hoy, en Un café con… Jessie Martinez, locutor y actor de doblaje en nuestra sede de Madrid.

¡Hola Jessie! Empezamos esta nueva sección en el blog de entrevistas a los profesores contigo. ¡Primera pregunta! ¿Cómo definirías esta profesión en una palabra?

Fascinante.

¿Y crees que en nuestro país está valorado el trabajo de actor/actriz de doblaje?

Siendo sincero, creo que sí. Hace muchos años no estábamos acostumbrados a ver películas en versión original y a leer tan rápido los subtítulos, sobre todo la gente mayor que no tiene tanta agilidad de lectura. Por eso, el doblaje casi siempre ha sido necesario. A su vez, creo que en ocasiones la profesión está menospreciada. El doblaje es traducción y adaptación, parecido a cuando leemos un libro traducido al castellano salvo que le añadimos algo más.

Jessie poniendo voz a uno de los personajes de la serie «Sydney & Max» de Disney Channel

¿Crees indispensable o, al menos fundamental, la formación clásica como actor para el doblaje?

En mi opinión, creo que es imprescindible ser actor y/o tener preparación dentro del campo del arte dramático. Si el alumno lo es, una parte del camino está ya andada porque no solo te enseñan a interpretar con el cuerpo, si no que además tienes clases de voz. Al menos así es como yo me formé en escuelas como la de Cristina Rota. Ahí me enseñaron cómo colocar el cuerpo cuando estás de pie o sentado y cómo sacar la voz para teatro entre otras, por eso lo veo tan necesario. A los chicos les intento enseñar en clase cómo colocar el cuerpo para interpretar y para que les sea más fácil comunicar y no simplemente “hablar”.

¿Hasta qué punto es necesario interiorizar la interpretación utilizada por el actor de la versión original para crear una reproducción fiel en otro idioma?

Creo que la labor del actor de doblaje radica en la observación. Hay que intentar extraer todos y cada uno de los gestos del actor original para así poder sintetizarlos y realizarlos de la misma forma. Es necesario pegarse a él para intentar decirlo igual o lo más parecido posible a pesar de que el ajuste del guion no diga lo mismo que el idioma original. Es lo más divertido y difícil de nuestra profesión, intentar descifrar lo que está pensando el actor en ese momento, porque el original se ha preparado esa escena con mucho más tiempo que nosotros.

¿Qué tipo de preparación previa se necesita para doblar un personaje?

Toda la que sea posible, sobre todo en base a interpretación. Es verdad que se puede empezar de cero en una buena academia donde te enseñen a actuar, aunque no es necesario como un motivo sinequan.

¿En qué reside la dificultad de un doblaje?

Sobre todo la observación y la concentración. Creo que intentando ir al texto continuamente pierdes el trabajo de observación y de mimetizarte y pegarte al actor. Con el tiempo, adquieres velocidad y asimilas mejor los conceptos.

Cuéntanos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido.

Un momento gracioso que recuerdo de un doblaje es tener un personaje de una serie que estaba metido dentro de una cuba llena de agua. Lo estaban intentando ahogar y cuando intentaba hablar balbuceaba… Y claro, al final el personaje tragaba agua y parecía muy agobiado. No sabía muy bien qué recurso utilizar porque evidentemente yo no tenía agua ni me estaba ahogando, pero empecé a tragar saliva para parecer que me atragantaba y pareciese que me costaba hablar. Total, que acabé con un ataque de tos brutal porque me estaba provocando yo mismo que me ahogara.

¿Cuál es el mayor reto que te ha supuesto doblar a un personaje?

Bueno, he tenido varios personajes largos en mi carrera, pero creo que el que más me ha supuesto un reto y me he sentido más orgulloso ha sido Ali, personaje de la serie de HBO Euphoria en el episodio especial de Navidad. Me enviaron un e-mail de agradecimiento y de felicitación por mi trabajo, dado que mi personaje tiene una trama muy dramática. Tiene problemas de adicción, es exdrogadicto, ha maltratado a sus hijas y por ello ya nos las puede ver, además de que a sus nietas ni las conoce. Es un personaje tan distinto a mí que empatizar y sentir como él ha sido emocionante.

El actor Colman Domingo en Euphoria como «Ali», al que Jessie Martínez pone la voz en castellano

Por curiosidad, ¿ve las películas en versión original o dobladas?

No veo las películas en versión original. Me encanta el doblaje y me encanta el doblaje español. Solo las veo en versión original si me ha gustado mucho y vuelvo a ver la película de nuevo.

Sabemos que además de actor de doblaje, también haces muchos trabajos de locución (spots, documentales, audiolibros…). Si tuvieras que elegir solo una de ellas, ¿con cuál te quedarías o disfrutas más y por qué?

Para mí es importante todo y cada uno cumple su función. Todas me han reportado una felicidad intensa, además de que unos trabajos me han llevado a conseguir. Para llegar a hacer doblaje, he trabajado en un documental y el mismo director me ha llevado a un doblaje por ejemplo.

Jessie Martínez poniendo voz a Barack Obama

Como profesor, ¿qué es importante para ti a la hora de enseñar?

Con respecto al alumno, lo que más me gusta encontrar es a alguien que tenga paciencia para aprender poco a poco y con expectativas a largo plazo, que tenga mucha concentración para que lo que vaya aprendiendo lo vaya asimilando. Me pone bastante nervioso la gente que se lo toma como un pasatiempo o que pierda el tiempo en las clases pero que luego te pida que le digas cómo trabajar de esto.  Creo que hay que ponerse muy en serio con esta profesión porque hay muchísimos profesionales y optar a estar entre ellos requiere mucho trabajo.

Spot para uncanny.

Para despedirnos, nos han comentado que hace poco llegaste a tu clase número 1000. ¡Enhorabuena! ¿Cómo recuerdas que fue tu primera clase? ¿Qué evolución has notado desde tu primera clase hasta ahora?

La recuerdo fascinante, ilusionante… Evidentemente estaba nervioso porque fue como vivir el estreno de una obra de teatro, ponerte ante el público para representar la función por primera vez… Y lo que ahora sí noto es que sigue siendo igual pero tengo la maestría y la sensación de saber qué es lo que quiero enseñar y cómo enseñarlo para que lo cojan rápido, porque a raíz de estas 1000 clases me he dado cuenta de que lo que le cuesta al alumno es lo mismo que me costaba a mí en su día. Ahora soy mucho más concreto y tengo mejor estructurada las clases.

Jessie con algunos de los alumnos en el taller de doblaje (febrero de 2021)

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